Posee unos tremendos ojos azules y una penetrante mirada glaciar que lejos de convocar frialdad nos seduce de forma inexorable. Con el magnetismo y el exotismo que un danés como él, rockero, trendy y de formas pausadas y un componente de ingenuidad, provoca aquí en el Sur, nos involucra en su microcosmos nórdico, de líneas puras; de modernidad absoluta, de precisión estética y del riesgo que solo los grandes de la escena se pueden permitir. Se llama Thomas Helmig. Inició su gira Helmig Solo en su ciudad natal, Copenaghe y la finaliza en una de sus ciudades fetiche, Málaga. Así Helmig cumple su viejo sueño de tocar, intimista y rompedor, en el Teatro Cervantes. Tiene 47 años y el físico y el look de un treintañero urbano y soñador. En Escandinavia hay vida más allá de Ikea y H&M.
Veinticinco años en la música ¿son demasiados?
En absoluto, siento la misma emoción que al principio. Y el contacto con el público, el mismo proceso de creación me divierte igual que cuando empezé.
Me imagino que cuando uno empieza en cualquier disciplina artística cuenta siempre con referentes en su imaginario. ¿Cuáles fueron los tuyos?
Fundamentalmente los músicos de soul americanos. Provengo también de la música de cantautor tradicional.
Provienes de una década muy contestada por la crítica, los ochenta. Sin embargo los sonidos y la estética de aquella etapa vuelven de forma global con fuerza. ¿Con qué te quedas de aquel universo y cuál crees que es la mejor aportación que un autor puede hacer al momento actual en términos creativos?
Pienso que los ochenta fueron una década que nos dejaron una factura muy completa en todas las disciplinas artísticas. Fue una época prolífica tanto en el cine, como en el arte, y por supuesto también en la música; fíjate en “la movida madrileña”. Aunque también es cierto que esta década se caracterizó por ser excesivamente comercial mostrando un sonido demasiado enlatado y desprovisto de calidad musical. En cualquier caso creo que un buen artista ha tenido en cualquier década herramientas a su alcance para expresarse.
¿Helmig Solo es una metáfora de la soledad de un artista o un homenaje necesario a uno mismo?
Es probable que esa metáfora forme parte de la retórica de esta gira.
El intimismo en el escenario, como el que veremos en esta gira ¿es la evolución natural de un músico?
No. Es simplemente lo que me apetecía hacer ahora mismo. No creo que hacerse mayor implique necesariamente embeberse en un discurso y una actitud escénica de perfil bajo, tranquila o intimista. Aunque como te comentaba sí era algo que necesitaba hacer en este momento. Pero seguro que dentro de un tiempo volveré con un registro diametralmente opuesto y preparado para generar ruido de nuevo.
Para la presentación de este trabajo has elegido dos escenarios muy contrastados, Dinamarca para el openning y Andalucía para el cierre. Esta elección ¿forma parte del discurso de este trabajo?
Tocar en el Cervantes de Málaga formaba parte de un viejo sueño mío, así que no dejé escapar la oportunidad para terminar la gira en este lugar.
Una de tus canciones se llama “Málaga” ¿Qué te une a esa ciudad?
Me enamoré de Málaga la primera vez que la conocí, algo así como un flechazo. De hecho, yo tenía 16 años y en seguida me sentí como en casa. Para mi Málaga representa todo lo hermoso. Adoro la espontaneidad, la vitalidad y la magia que envuelve esta ciudad.
El panorama discográfico en la Europa latina está siendo sacudido por la piratería, Internet, la crisis, o simplemente por cambios que se han ido produciendo en el mercado. Respecto a esta situación, ¿cómo definirías la escena musical pop-rock en el norte de Europa? ¿El público del norte de Europa es más sensible a la creación?
Los cambios en la industria de la música son globales y en este momento vivimos un proceso de ajuste a los nuevos tiempos, tendencias, corrientes tanto en el ámbito de la creación, como en el de la producción, difusión y comercialización, sin embargo pienso que un autor sigue siendo el propietario de su material.
Clichés y estereotipos incluidos y hablando en términos artísticos, ¿qué diferencias ves entre el pop español y el escandinavo?
Bien, los arreglos electrónicos y las tendencias hacen que cada vez nos parezcamos más y más. Pero pienso que la música latina, clichés y estereotipos incluidos, sigue siendo más “caliente”, es decir hay una sensualidad y un conjunto de sentimientos y formas de expresión propias del mundo Mediterráneo, que la diferencian de la nórdica.
¿Cuál es el género que más te gusta de los que se desarrollan en nuestro país?
Me gustan muchas cosas, pero ahora mismo me siento muy atraído por grupos como El Barrio
¿Y la banda o cantante español que más admiras?
Admiro la tremenda voz y la pasión de “El Cigala”
¿Norte o Sur?
Sur, siempre.
Por Jaume Amills









