Estar en Berlín ahora es como estar en el Paris de las primeras vanguardias a principios del siglo XX o en el Nueva York de fines de los 50s hasta los 70s.
Esta ciudad, donde el tiempo corre a pasos agigantados, ha acogido en los últimos años una gran escena artística convirtiéndose en la capital mundial del arte contemporáneo. Persiguiendo este pronunciamiento, nos interesa el análisis del intercambio cultural que propone la cuidad. Las cifras lo dejan claro: 3 óperas, más de 150 teatros, más de 175 museos y colecciones, más de 250 bibliotecas públicas, 130 salas de cine y muchas otras instituciones culturales.
Los numerosos museos proporcionan una completísima visión de la historia del arte y del conocimiento a través de las bellas artes tradicionales. La Isla de los Museos alberga interesantes restos arqueológicos (Museos Pérgamo y Bode), completando su recorrido la colección pintura que abarca desde el románico hasta el siglo XIX (Altes National Gallerie).
La remodelación del museo de arte contemporáneo, Hamburger Bahnhof, convirtió una gran construcción industrial en un templo del arte actual. Paralelamente, en los tradicionalmente barrios comunistas de Berlin del este (Mitte y PrenzlauerBerg) proliferaron galerías de arte de reconocimiento internacional.Existen en la ciudad alrededor de 600 galerías, unas pertenecen al circuito de galerías independientes herederas de la escena underground posterior a la caída del muro en los años 90, otras mas comerciales constituyen mas o menos la cara oficialista de la escena artística, además siguen existiendo aunque en menor numero, espacios de desarrollo artístico cuyo principal objetivo es seguir fuera del circuito comercial.
Así pues, no es de sorprender que la ciudad ofrezca unos 1.500 eventos diarios que la llevan a encabezar el movimiento cultural a nivel internacional.
Ya desde los años 20, Berlín fue aclamada como “la ciudad de las artes, la música y el teatro“. Este rol se ve recuperado ahora en la actualidad tras una época de olvido que comienza tras la 2ª Guerra Mundial, con su división en 4 sectores, siguiendo con la construcción del muro en 1961 que provocó la separación y el aislamiento de la parte del este. Berlín esta lleno de lugares, o lo que queda de ellos, que figuran en los libros de historia. Una de las cosas mas sorprendentes de esta ciudad es que apenas hay un rincón en el que algo no ha ocurrido: asesinatos, arrestos, disturbios, peleas callejeras, todo consecuencia de la acumulación de un régimen y una guerra. Es por eso que Berlín es un lugar crucial que constituye el punto de inflexión de un siglo XX espectacular.
Berlín es uno de los lugares con más producción de arte contemporáneo del mundo: arte postmoderno y música electrónica han resurgido con fuerza después de llamada época de la modernidad.
En la “cultura” punk de los 80s existía la idea, sin duda propagada por una especie de egoísmo juvenil, de que se estaba formando una generación de adultos crecidos en las ruinas de la historia. Cada disco punk poseía el mensaje de que modernidad por ella misma había creado una de masa critica desalentada en las grandes ciudades. Lo que quedo de esa masa fue una tribu de jóvenes urbanos perdidos que vestían y se peinaban con visible actitud de transgresión estética que iba aparejada a una serie de comportamientos de disconformidad social. Se vivía en una nueva decadencia llena de melancolía y ruinas urbanas, donde se frecuentaban pequeños bares oscuros y discotecas febriles, un lugar donde jóvenes hombres y mujeres de sexualidad ambigua pasaban sus días y noches de continua irrealidad apartándose de las sociedades modernas que son limitadoras del ser humano. Así pues no resulta extraño imaginar que este mundo surgió en Berlín transportándolo así a la cultura postmoderna.
Aprovechando la tensión cultural que daba una ciudad dividida dentro las modernas sociedades europeas, y que fue tan romántica como desesperada, David Bowie, Iggy Pop y Bryan Eno se mudaron a Berlín durante la segunda mitad de los 70s. Llegaron buscando un lugar neutral y nuevos aires mas electrónicos y así renovaron y avanzaron su creatividad musical, siendo precursores de lo que ahora sucede.
Los fantasmas de una identidad cultural intensificada, aumentada, describe un puente estético e histórico que surge tras la caída del muro en 1989 entre el modernismo y el posmodernismo, entre el pretendido glamour actual y el intelectualismo.

En la actualidad, el escenario es sorprendente, según datos oficiales, viven y trabajan 8.000 artistas entre los que se cuentan pintores, escritores, músicos de todo tipo, grupos de teatro, bailarines, coreógrafos, DJ y productores.
Seguramente la superficie de la ciudad tiene una proporción muy elevada de artistas por metro cuadrado. Es posible que también sea una de esas ciudades donde sus habitantes se sienten inspirados para crear, una ciudad en la que todos, de alguna manera lo hacen, surgiendo así una especie de sobresaturación artística que copa las artes visuales y el mundo de la música electrónica. Un rasgo inherente a la personalidad artística de Berlín, que es devorada por su propia dinámica.
La ciudad acoge una importante sección de la industria discográfica dedicada a la música electrónica que incluye, productores, sellos discográficos que publican y distribuyen y agencias de contratación que se ocupan de manejar la contratación de sus DJs por clubs de todo el mundo. Ritchie Hawtin y su sello Minus, Ellen Allien y su sello Bpich Control, Osgut ton, Apparat (Sascha Ring), Mode selektor, etc residen y trabajan en Berlin.
No podemos dejar de hablar de los clubs y por ello el mejor club del mundo, “Berghain”, (según prensa especializada), se encuentra aquí, el templo, como lo llaman los amantes de las música electrónica, seria equivalente a lo que es el vaticano para los católicos. Ubicado junto a la estación del este y ocupando un edificio post-industrial, una antigua fabrica eléctrica, tiene un sonido excelente que hace participar de la música de un modo sensorial muy acentuado.
Cualquier ciudad es demasiado vasta para experimentar de ella completamente, y a veces, esta tipo de caricatura semiconsciente puede ser una potente guía psico-geográfica de cómo entender un lugar. Por ello me permito finalizar diciendo que es esta una ciudad para unos un vibrante escenario en el que acontecen historias de todo tipo; para otros, un lugar burocrático y gris. En cualquier caso es innegable que es un sitio que crea tendencia y hoy por hoy y guste a quien guste, es un referente a seguir.
Por María Muñoz








1 comentario on "Berlín"
Excelente artículo. Fino y preciso, aunque cómo dices, cualquier ciudad es demasiado vasta para experimentar de ella completamente, ergo para contar realmente lo que en ella sucede. Además, cada ciudad cuenta con sus secretos que sólo pueden y deben ser encotrados… No te los pueden explicar. Y en Berlín, estos son infinitos…
Es la magia de esta ciudad!!
Sin duda, el referente a seguir!!
Felicidades María.